La Alegría de Leer. Técnica original del educador Manuel Agustin Ordóñez Bolaños

09 January 2015
Author :  

Rhec. Vol. 16. No. 16, enero-diciembre 2013 -ISSN 0123-7756- pp. 119-139
Recepción: 15/04/2013
Aprobación: 27/08/2013

LA ALEGRÍA DE LEER. TÉCNICA ORIGINAL DEL EDUCADOR MANUEL AGUSTÍN ORDÓÑEZ BOLAÑOS
José Oliden Muñoz Bravo
Escuela Normal Superior del Mayo. La Cruz - Nariño
Grupo de Investigación: “Educación y Pedagogía - GIDEP”
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RESUMEN

 

Este artículo tiene el propósito de dar a conocer la vida del maestro Manuel Agustín Ordóñez Bolaños, uno de los educadores de Nariño, quien dedicó toda su vida a la creación de un método novedoso y original de lectura. Para tal fin, se realizó un estudio monográfico descriptivo de la vida y obra de este pensador; también cómo transcurrió
su vida y la contribución que dejó a las nuevas generaciones,
como un aporte singular pedagógico, en el que iniciaron su tránsito
por los caminos de la educación. El escrito tiene como objetivo principal
visibilizar la contribución de un pedagogo que, por curiosas
circunstancias, perdió, durante años, el merecido honor de figurar
en la galería de los más destacados autores colombianos del siglo
XX. La importancia de este pedagogo radica en la educación de las
y los jóvenes de La Cruz, de Nariño y de Colombia, al ser considerado
un maestro de grandes cualidades y capacidades escritoras,
con cuya obra aprendieron a leer y escribir generaciones enteras
de colombianos. Las obras escritas, su originalidad y los aportes
hechos a la educación del país son determinantes para considerarlo
un maestro digno de destacar y ser enaltecido como un “eminente
educador nariñense”.
Palabras clave: Educador, Lectura, Enseñanza, Método.
THE JOY OF READING. THE ORIGINAL TECHNIQUE OF THE
EDUCATOR MANUEL AGUSTÍN ORDÓÑEZ BOLAÑOS
José Olíden Muñoz Bravo
School Normal Superior del Mayo. La Cruz- Nariño


INTRODUCCIÓN
El municipio de La Cruz es naturaleza y belleza: los molinos de piedra, el
Cerro Petacas, el Cerro la Campana, el Púlpito, rodean los sueños regados por el
río Mayo que, en Las Juntas, se une con el río Tajumbina. En las noches, según
sus gentes, crece la desconfianza por el Guando*, que pasea cargando un ataúd.
Al retomar el proceso de la historia, se comienza a hacer un recorrido por los
diferentes sitios y caminos, cuyas riendas los antepasados tomaron para ense-
ñarlos y dejarnos un legado de incalculable valor, tanto cultural como literario,
que hoy sentimos muy cercano y que agradecemos como chinchanos** el aporte
fundamental para el desarrollo de la lectura a nivel de Colombia.
Los artículos escritos por el Doctor Vicente Pérez Silva son un testimonio
más del destino trágico que nos ha tocado llevar a cuestas a los nariñenses. El
Manuel Agustín Ordóñez Bolaños
Fuente. Casa de la Cultura Manuel Agustín Ordóñez
* Guando: Personaje de las leyendas de la región que aparece con cuerpo pequeño de hombre y sombrero
grande que anda persiguiendo a las mujeres, o el hombre joven que se enamora a base molestias; parece
otra forma de enturbiar los sentimientos humanos.
** Chinchanos: Proviene de la tribu Chincha que habitó en esta región del Mayo donde tenían su asentamiento
en las Aradas, esta tribu tenía connotaciones de ser trabajadores y cultivadores de la tierra en
espacial del maíz.
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maestro Manuel Agustín Ordóñez Bolaños, nacido en La Cruz del Mayo, municipio
ubicado al norte del Departamento de Nariño, donde sus gentes trabajadoras
y humildes defienden con compromiso los nobles ideales de pertenecer a esta
tierra, cuna de grandes maestros y escritores que, como Jorge Buendía Narváez*,
Vicente Pérez Silva1
, Miguel Ángel Rangel**, han demostrado su gallardía, con su
pensamiento y ayuda al progreso de la región.
El aporte dado por el maestro cruceño Don Manuel Agustín Ordóñez a la
lectura y escritura, es hoy una muestra de cómo los maestros de aquella época,
con sentido de pertenencia por su profesión buscaban idear métodos que fortalecieran
la enseñanza y que contribuyeran a ennoblecer el auténtico servicio
de la educación pública.
La importancia de este estudio radica en el interés de resaltar a un pedagogo,
pensador cruceño poco reconocido, quien, con sus trabajos, llevó a cabo un gran
aporte a la educación en la región sur occidente del país durante el siglo XX, al
lograr crear un método de enseñanza práctico para niños, con el cual pudieran
leer y escribir de manera fácil.
La escuela vivida en tiempos anteriores es muestra de fructíferas jornadas
de trabajo que enorgullecían la vocación de ser maestros, quienes, con sus bondades
y entrega incondicional, buscaban que los niños lograran un aprendizaje
favorable para sus metas y sueños, que los llevara por el camino del privilegiado
ascenso de la superación, para con ello unificar sus criterios y conocimientos.
La vocación de enseñar viene impregnada en la laboriosa dedicación que Don
Manuel Agustín Ordóñez, en su diario recorrido, les entregaba a sus alumnos
para que pudieran comprender la importancia de la lectura como mecanismo
para afianzar un aprendizaje y fortalecer los saberes.
Son innumerables los conceptos sobre la obra del maestro Ordóñez que dan
testimonio de la real autoría del libro Alegría de leer, usurpado, según investi-
1. PÉREZ SILVA, Vicente. Ventura y desventura de un educador. Bogotá: Ediciones Amigo Sol. Corporación
La Cruz del Mayo, 2001.
** Miguel Ángel Rangel Ledezma fue maestro en Villavicencio (Meta), Cartago, Sevilla y Andalucía (Valle),
en La Guayacana (Nariño), fundador y Director de la Concentración Vocacional de El Sauce, en La Unión
(Nariño), trabajó en La Normal Rural de Señoritas de La Cruz, donde compuso el Himno a la Normal.
* Jorge Buendía Narváez. Nacido en la Cruz (Nariño), realizó estudios primarios en el Liceo Reyes, luego
continuó en la Escuela Normal de Varones de la ciudad de Pasto. Obtuvo una beca para estudiar en el
Instituto Pedagógico de Chile, donde obtuvo el título en Ciencias Biológicas y Químicas. Regresó al país
y se vinculó, con Agustín Nieto Caballero, donde se desempeñó como docente del Gimnasio Moderno.
Sus obras son: La Cruz del Mayo (1981), que hace referencia a la ciudad más antigua del Departamento.
La Escuela Normal de Varones de Pasto: su filosofía, fundamentos pedagógicos, docentes, estructura
administrativa (1972). Ver en: ÁLVAREZ, María Teresa. Elites intelectuales en el sur de Colombia. Pasto:
Colección de Tesis Doctorales RUDECOLOMBIA, 2007.
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gaciones de Vicente Pérez Silva, por un funcionario, que no era maestro, sino
médico del Valle del Cauca, Evangelista Quintana Rentería. Este texto escolar se
constituyó en el primer best seller de la literatura pedagógica colombiana y en
él aprendieron a leer y escribir generaciones enteras de colombianos2
.
1. MANUEL AGUSTÍN ORDÓÑEZ BOLAÑOS
Nació en La Cruz del Mayo, justamente la “Ciudad Maestra” del Departamento
de Nariño, el 17 de enero de 1875; fueron sus progenitores don José Domingo
Ordóñez y doña María Bolaños. Allí aprendió las primeras letras y, luego, viajó
a Popayán, donde adelantó con provecho los estudios secundarios en la Escuela
Normal de Institutores. En este plantel educativo, muy famoso en aquella época,
obtuvo el diploma de maestro, el 15 de abril de 1898. Desde entonces, mostró
sus especiales dotes para la educación de la niñez y emprendió su labor en las
escuelas de La Cruz, Pasto, Ipiales y Barbacoas.
La Cruz - Nariño, Plaza Principal 1890
Fuente: Jesús Armando Gómez.
En el año de 1928, asumió las funciones de directora del Liceo de Señoritas
ubicada en La Cruz (Nariño), la señora Isabel Guzmán viuda de Guzmán, a quien
2. GARZÓN ARTEAGA, Miguel. La Alegría de Leer: ¿Un hurto literario? En: Diario del Sur. Pasto, 8 de abril
de 2012.
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acompañó en su fecunda labor el señor Manuel Agustín Ordóñez, quien junto con
su hija Isabel Ordoñez O., dirigieron la escuela Anexa, en el mismo municipio3
.
Don Manuel Agustín Ordóñez llegó a ser alcalde de La Cruz, y, con su gran
capacidad intelectual, logró dirigir los destinos del municipio por corto tiempo,
alcanzando un lugar, donde también se destacan otros alcaldes, como: Modesto
Pérez, Fenelón Ordóñez, Miguel Ángel Rangel, Rafael Rebolledo y Josafat Díaz
Navia4
.
Don Manuel retornó a Popayán, en 1930, donde vivió algunos años dedicado
por entero a la educación de los niños. En esta ciudad, Manuel Agustín Ordóñez
supo ganarse el afecto entrañable de todos sus discípulos y la amistad de sus
amigos más prestigiosos y representativos*.
En Popayán, tuvo un desempeño notable en bien de la comunidad y dejó huellas
perdurables, al punto de considerarlo hijo predilecto de esa comarca; tuvo
allí un discurrir venturoso y lleno de las mejores ilusiones y esperanzas. Durante
algún tiempo, el consagrado educador ejerció labores de maestro ambulante en
el Departamento del Valle del Cauca.
Distinguidos exponentes de la educación y de las letras colombianas se ocuparon
en su tiempo de la personalidad del maestro Manuel Agustín Ordóñez,
creador del más novedoso y original método de lectura conocido hasta entonces,
y quizás hasta ahora, en forma unánime, autorizada y entusiasta, señalaron, ante
la opinión pública y ante el Ministerio de Educación Nacional, los merecimientos
de tan eminente educador y la importancia indiscutible de su obra.
Ante la imposibilidad de transcribir en su totalidad e integridad los numerosos
conceptos emitidos en torno al maestro, quien supo granjearse la admiración
y el aprecio de sus contemporáneos, particularmente el cariño de sus educandos,
transmitió sus enseñanzas con un amor y comprensión inigualables, damos a
conocer algunos fragmentos de los más significativos, apenas suficientes para
lograr el conocimiento del maestro y la categoría de su trabajo pedagógico.
Nuestro ilustre maestro falleció en Bogotá el 27 de marzo de 1965, rodeado
del amor de su esposa, doña María Nicaulis de Ordóñez, y el cariño de todos
3. Apuntes de un Archivo. Alcaldía Municipal La Cruz (Nariño). Creación, desarrollo y estado actual de las
Normales de hombres y de mujeres en la ciudad de La Cruz (Nariño). 1930.
4. BEDOYA ENRÍQUEZ, Miguel Ángel. La Cruz 473 años de progreso. En: Diario del Sur. Pasto (3 de mayo
de 2010).
* Entre ellos se cuenta: el arzobispo Manuel Antonio Arboleda, el maestro Guillermo Valencia, el historiador
Arcesio Aragón, los educadores Tomás Maya, Abraham Zúñiga y Jesús María Otero, los doctores
Camilo y Genaro Muñoz Obando, Tomás Doria, Antonio José Lemos Guzmán, Rafael Maya, Guillermo
León Valencia, Laurentino Quintana, Alfredo Constain, y tantos otros payaneses que han dado lustre a
la ciudad. En Internet: monografias.com/trabajos97/historia-popayan/historia-popayan.shtml. Fecha
de Consulta: 18 de enero de 2013.
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sus hijos: Plinio, Hermencia, Isabel (fallecida), Marina, Luz, Lucrecia, Manuel,
Margarita y Leonor.
2. LA VERDADERA AUTORÍA DE LA ALEGRÍA DE LEER
Reivindicamos la imagen y el recuerdo de uno de los hombres más valiosos
e ilustres con que cuenta no solamente La Cruz, nuestra tierra nativa, sino el
Departamento de Nariño y toda Colombia, resaltando que, en su trabajo pedagógico,
se cometió un hurto literario del texto original y manuscrito de la obra
de su propiedad, y la cual, a partir de 1930, en sucesivas ediciones, fue publicada
con el título Alegría de Leer.
Es importante resaltar que, entre los testimonios, citados por Vicente Pérez
Silva, destacamos el de Tomás Maya, publicado en junio de 1927, en Popayán, un
importante artículo titulado: “La caja de Lectura del maestro Ordoñez”, artículo
que fue muy divulgado, no solamente en nuestro país sino en el exterior, y del
que tomamos estos apartes:
El maestro Ordóñez, es el primero que realiza el verdadero sistema de
lectura por palabras normales, lo que da por resultado necesario la lectura
ideológica, única sensata para satisfacer lo dispuesto en el Artículo
53 del Decreto 491 de 1904, que dice: “El objeto esencial de la enseñanza
primaria es el desarrollo en el niño del conjunto de sus facultades mentales.
Las materias del programa deben enseñarse de manera que tiendan a
perfeccionar dichas facultades y a procurar insensatamente en los niños la
espontaneidad del pensamiento”… Ordóñez forma en el cerebro del niño,
primero las imágenes (ejercicios de dibujo), enseña los objetos (ejercicio de
percepción), con hábiles lecciones objetivas (caudal de ideas), y ofrece en
seguida los signos integrales con los que hace la cámara la reconstrucción
de las ideas para formar luego el juicio…5
En carta de fecha 10 de agosto de 1928, Dr. José Manuel Saavedra Galindo*,
desde Cali, le hace esta manifestación:
5. MAYA Tomás. La caja de Lectura del maestro Ordoñez. En revista: Talleres editoriales del Departamento
del Cauca, Popayán. 1927.
* José Manuel Saavedra Galindo, orador de dotes excepcionales y de “corte romántico, de grandes frases
armoniosas”, según manifestación de Luis Eduardo Nieto Caballero, nació en Guacarí, Departamento
del Valle del Cauca, el 18 de noviembre de 1885 y murió en Cali el 6 de diciembre de 1931. Hizo las
primeras letras en su tierra natal. Más adelante, cursó estudios de bachillerato y jurisprudencia en el
Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario de Bogotá, donde se doctoró el 25 de septiembre de 1909.
Como Tesis de grado presentó el trabajo titulado La separación de los poderes públicos. De su constante
actividad intelectual, contamos con las siguientes obras: El carro triunfal, Opúsculo sobre el Ferrocarril
del Pacífico, El asesinato de Sucre, Colombia libertadora y Crónicas de Lima. En: Noticias Culturales,
Instituto Caro y Cuervo. Bogotá Nº. 143, (1 de diciembre de 1972); pp. 6-8.
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Tengo guardados su equipo de letras en cubos y su método de enseñanza
a leer, para que por ellos aprenda a leer mi tercera niña –Alba– la ahijada
del poeta Valencia. Me parece que es el mejor elogio que le puedo hacer
a su obra creadora de maestro. Concuerda ella con los preceptos de los
grandes genios de la instrucción primaria, con Pestalozzi, que solo enseña
a aprender; con María Montessori, que enseña jugando con el niño; con
Decroly, que concentra en una las nociones fácilmente convergentes…6
El Dr. Leandro Medina* escribió alguna vez que el maestro Manuel Agustín
Ordoñez había recibido “del cielo el don especial de la capacidad y habilidad para
la enseñanza primaria, pues tiene una maravillosa capacidad para transmitir a
los niños los conocimientos del modo más ameno, sencillo y rápido, obteniendo
siempre éxito asombroso en su labor”.
El maestro Rafael Maya** consideró la obra de nuestro benemérito coterráneo,
“de un valor inestimable por el acierto con que están escogidas las lecturas, por
la graduación metódica en que van ordenadas y por la capacidad intrínseca de
las mismas”.
Este nuevo método para enseñar a leer, y para escribir desde temprano por
medio de la lectura, las bases de la educación y de la conducta de la vida, es una
combinación completamente nueva y original, basada en la observación de los
rasgos de carácter y aptitudes naturales distintivas de la infancia.
Los versados escritores y consagrados maestros de la pluma Luis Eduardo
Nieto Caballero y Juan Lozano Lozano honraron al maestro con expresiones muy
propias de sus nobles sentimientos y talentos. El primero de los nombrados, le
hace esta confesión:
El conocimiento que tenía de la abnegable labor pedagógica de Ud. y del
alto concepto que el sistema ideado por Ud. para la lectura le había merecido
al sabio Dr. Decroly y a personas entendidas en asuntos de educación,
como mi hermano Agustín, me hicieron especialmente grata la vista de Ud.,
es decir, su conocimiento personal, tan propicio para descubrir en Ud. las
cualidades supremas del educador, las del corazón, la bondad para enseñar
y la fiebre para hacer calar en las almas de los niños sus conocimientos. Me
6. Carta tomada del Archivo de la Casa de la Cultura Manuel Agustín Ordóñez, municipio de La Cruz (Nariño).
1931.
* Doctor Leandro Medina; 1933 ha sido uno de los más fecundos y de más intensa labor en la vida de la
Academia, con su habitual brillantez, talentos admirables, vida y amor a la justicia y a la causa colombiana.
** Rafael Maya Ramírez fue un poeta, periodista, ensayista, escritor, crítico, abogado y diplomático colombiano.
Nació en Popayán, en marzo de 1897 y murió en Bogotá, el 22 de julio de 1980. Hijo del matrimonio
de Tomás Maya Manzano y doña Laura Ramírez Caicedo, quedó huérfano a temprana edad y lo crió
Tomás Maya Manzano, padre del siervo de dios Toribio Maya Sarmiento. Inició su formación literaria
bajo la tutela del padre, pedagogo y hombre de letras (escritor) y realizó estudios en el Seminario Menor
de Popayán, a cargo de los sacerdotes lazaristas, notable comunidad europea. En: MAYA, Rafael. Poesía.
Bogotá: Banco de la República, 1979. p. 17.
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enteré con el mayor placer de que el sistema para enseñar a leer le mereció
al Dr. Decroly la opinión, tan digna de tenerse en cuenta, de que obedecía
a una institución maravillosa...*
Y el segundo de los nombrados lo hace en estos términos:
Agradezco muy comedidamente a Ud. la distinción que me ha hecho al explicarme
detenidamente el método de su investigación para enseñar a leer
y escribir en el mínimo de tiempo y con el mínimo de esfuerzo por parte del
educando. No soy técnico en pedagogía, ni siquiera tengo vagas nociones
de esa ciencia, pero me ha parecido tan racional el principio en que Ud.
funda su sistema, y su desarrollo tan fácil lógico, que no puedo menos de
felicitarlo por esa contribución tan excepcionalmente valiosa a la solución
de nuestro primer problema colombiano, que es el analfabetismo… Es Ud.
un ejemplar viviente del ciudadano útil y sabio, y así quiero manifestárselo,
no para halagar una vanidad que Ud. desconoce, sino en cumplimiento de
un deber de ciudadano interesado en todo asunto de acción cultural...**
El 19 de septiembre de 1925, el profesor Decroly, que por entonces visitaba
a Bogotá, consignó en el diploma de Maestro de escuela de Manuel Agustín
Ordóñez, de su puño y letra, el siguiente testimonio, que, traducido del francés,
dice así:
Yo admiro el método inteligente empleado por el Sr Manuel Agustín para
enseñar la lectura. El procedimiento puede perfectamente asociarse al
sistema ideovisual o global que yo preconizo***.
En el mismo documento, el maestro Agustín Nieto Caballero, rector del Gimnasio
Moderno, también, de su puño y letra, escribió:
Me asocio con especial agrado a lo dicho sobre el sistema de lectura del Sr.
Ordóñez por mi maestro y amigo el Dr. Decroly*.
* Luis Eduardo Nieto Caballero, nació y murió en Bogotá (1888-1957). Fue un escritor y político colombiano.
Participó en el Movimiento Republicano que derrocó al dictador Rafael Reyes (1909). Desempeñó
diversos cargos diplomáticos y el de jefe de la Delegación colombiana en la Liga de naciones. Su
actividad literaria se repartió entre los artículos periodísticos y sus obras de carácter histórico, político
o literario, entre las que se destacan: Ideas liberales (1922), Libros colombianos (1928), Hombres del
pasado (1944).
** Juan Lozano y Lozano nació en Ibagué, en 1902, y murió en Bogotá, en 1979. Fue un escritor colombiano.
Es autor de Ensayos críticos (1934) y del libro de poesías Introducción a la vida heroica (1944). En:
LOZANO Y LOZANO, Juan. Obras selectas. Medellín: Ediciones Horizontes, 1965.
*** DECROLY, Ovidio. La libertad de la educación, 19 de septiembre de 1925. Como propuesta pedagógica
basada en el respeto por el niño y su personalidad, con el objetivo de preparar a los niños para vivir
en libertad. Se opuso a la disciplina rígida, apostando por crear un ambiente motivador. En Internet:
http://metodologiadecroly.blogspot.com. Fecha de consulta: 20 marzo de 2013.
*** Ovidio Decroly (1871-1932) es uno de los representantes más connotados de la Escuela activa; realizó
estudios superiores de medicina en la Facultad de Gante, donde obtiene el doctorado, en 1896. Inicia
su carrera pedagógica en 1901, al fundar el Instituto de Enseñanza Especial para retrasados y anorma-
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Durante su labor parlamentaria, el Dr. Guillermo León Valencia*, en comunicación
dirigida al Ministro de Educación Nacional, Dr. Eduardo Zuleta Ángel,
destacó a Manuel Agustín Ordóñez “entre los poquísimos apóstoles con que
cuenta la educación pública”, por ser el autor de una obra seria, original y de
“incomparable utilidad para la enseñanza científica de la lectura en las escuelas
primarias de la Republica”7
. Con sobrada razón y sinceridad, este es un ilustre
hombre de la educación pública y un verdadero luchador de la enseñanza colombiana.
Cabe agregar que Valencia fue el autor de la Ley 4ª de 1940, mediante
la cual se dispuso que: “El gobierno procederá a ordenar la edición de cinco mil
ejemplares de la obra denominada Lector Nacional Colombiano, de que es autor
el profesor Manuel Agustín Ordóñez”.
El mandato legal, no obstante la diligencia desplegada por el favorecido
autor y la valiosa colaboración de sus amigos, educadores y parlamentarios, no
obtuvo el deseado cumplimiento. La adversidad y la desventura truncaban así la
justa y bien merecida aspiración de quien por tanto tiempo y con tan denodado
esfuerzo se había dedicado con abnegación a la enseñanza.
Posteriormente, el 20 de octubre de 1949, Manuel Agustín Ordóñez celebró
un contrato con el Ministerio de Educación Nacional, tendiente a la publicación
de su obra El Lector Nacional Colombiano, compuesta de cinco libros o cartillas:
la primera incluía el Modelo de la Caja de letras movibles en cubos de cartón
(de fabricación europea), como material objetivo de esta cartilla; la segunda
comprendía la Guía práctica para los maestros de las escuelas primarias para
la enseñanza de la lectura y la escritura, como complemento para el uso de la
cartilla número uno; y las cartillas números 3, 4 y 5.
Luego de múltiples obstáculos, inconvenientes y contrariedades, y de una
lucha tesonera en este anhelado emprendimiento, apenas en el año de 1954 vio
7. PEREZ SILVA, Vicente, Op. cit.
les; en 1907, en Bruselas crea la Escuela para niños normales, la «Escuela para la vida y por la vida».
Desde 1912, es profesor de docentes de enseñanza especial, en cursos organizados por las autoridades
provinciales; igualmente, director de la sección de psicología del servicio de orientación profesional y
profesor, en 1913, del Instituto Superior de Pedagogía; en ese mismo año, funda la Sociedad Belga de
Paidotecnia. Durante la 1ª Guerra Mundial, funda, con otros educadores, los Hogares de Huérfanos;
al concluir la guerra, ejerce la cátedra de Psicología del niño en la Universidad de Bruselas; en 1921
es profesor de Higiene educativa y médico - pedagógica en el programa de doctorado. Luego realiza
algunos viajes de estudio, llegando a Colombia en 1932. DECROLY, O. La función de la globalización y la
enseñanza. Estudio preliminar de Lorenzo Luzuriaga. Madrid: Publicaciones de la Revista de Pedagogía,
1927, pp. 5-8.
* Guillermo León Valencia fue concejal y diputado en varias ciudades y municipios del Cauca y Cundinamarca,
condición que luego ejercería en Popayán, donde vivió buena parte de su vida política. Se desempeñó
por muchos años como Senador de la República, Representante a la Cámara. Fungió como representante
de Colombia ante la Organización de las Naciones Unidas durante la IV sesión de la Asamblea General,
celebrada en 1949. Fue designado Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en España diez veces,
una de ellas al culminar su mandato presidencial. En Internet: http://www.biografiasyvidas.com/
biografia/v/valencia_guillermo_leon.htm. Fecha de Consulta: 20 marzo de 2013.
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la luz únicamente el libro primero de El Lector Nacional Colombiano. Los
demás, como consecuencia de los cambios de gobierno y de las fluctuaciones
político-administrativas, lamentablemente quedaron inéditos. Así se aniquilaban
los mejores sueños de un educador que había dedicado toda su vida a la ense-
ñanza de la niñez y la juventud en el suroccidente colombiano.
En la página preliminar del libro de lectura antes mencionado, el maestro
Ordóñez escribe lo siguiente:
Se ha dicho que yo no he hecho conocer el método que sigo para enseñar a
leer. Bien. Desde el mes de noviembre de 1894, siendo yo alumno maestro de
la Escuela Normal de Institutores del Cauca Grande y bajo la supervigilancia
sapientísima del eximio Director de la Escuela Anexa, don Domingo Lemos
B., empecé a enseñar la lectura por el método de sonideo; después, siendo
yo maestro graduado, continúe enseñando en la misma forma, puesto que
era oficial, en este entonces, el aludido método; pero en el mes de abril de
1905, estando de maestro en la ciudad de Ipiales, se me ocurrió – a la hora
de clase – hacer leer a los niños de la misma manera que hablaban; tenía
escrita la palabra saco, así: s-a-c-o, pues me tocaba ya enseñar el sonido de
la letra ese (s) a más de 80 niños de primer año de escuela; escribí, pues,
rápidamente, la palabra saco sin división alguna, pero distinguiéndola con
tiza roja la silaba inicial sa; en otro lugar escribí la misma sílaba que sin
ningún esfuerzo fue leída por los niños; en esta misma sílaba sustituí la vocal
a por cada una de las demás vocales y con las sílabas sa, se, si, so, su, combinándolas
con las letras que ya sabían, hice leer las palabras enteras: oso,
soso, seso, casa, cosa, etc. Hago esta confesión con el siguiente juramento:
“DIOS ME ESTÁ OYENDO”. Desde entonces abandoné totalmente el sonideo
y puse en práctica el procedimiento de las palabras normales; haciendo
siempre que fueran leídas en un solo tiempo, mejor dicho, íntegramente:
De forma que en casi cincuenta años he enseñado a leer así.
Me resta aclarar que por medio de preguntas y respuestas y sin omitir la
correspondiente inducción –método socrático– empleado por su autor 500
años a.C.; y de conformidad, también, con Bacon en las clases de objetividad;
con Pestalozzi en la observación y curiosidad del niño, con Juan Amos
Comenius, en lo tocante a la naturaleza y los sentidos, y finalmente con
las reiteradas indicaciones que personalmente me hiciera, en feliz hora, el
versadísimo y sabio profesor doctor Decroly, he escrito desde hace algún
tiempo, una modesta guía para ayudar en algo a los abnegados maestros
de primeras letras de mi patria en su faena misericordiosa de enseñar al
que no sabe8
.
En este punto, imposible no transcribir la certificación que, el 17 de febrero
de 1927, expidió don José María Villegas, rector del colegio de su mismo nombre,
8. ORDÓÑEZ, Manuel Agustín. El Lector Nacional Colombiano. Bogotá: Impreso Ministerio de Educación
Nacional. 1954. p. 34.
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en la ciudad de Buga; luego de haber presenciado las clases de lectura que el
señor Manuel Agustín Ordóñez dictó en la sección Decroly en la Escuela anexa
al mismo colegio, durante los días 12, 13 y 14 del mes de enero de dicho año de
1927. Como puede verse, se trata de un reconocimiento que de veras enaltece al
creador de tan ponderado método de lectura. Dice así la referida certificación:
1º.– Que el procedimiento de lectura empleado por el señor Ordóñez es
especialmente ventajoso en tratándose de párvulos, ya que la base de este
procedimiento son las palabras normales, correspondientes a ideas adquiridas
objetivamente, en lugar del análisis a que son naturalmente refractarias
las inteligencias en formación, en lugar de la lectura mecánica de palabras
y frases que inutiliza el niño para estudios secundarios y en lugar también
de la lectura por frases del doctor Decroly, que quizás implica mentalidades
capacitadas para formar juicios.
2º.– Que como el del doctor Decroly, el procedimiento del señor Ordóñez da
lugar a formación de pequeños centros de interés con círculos resultantes
de oportunas y precisas observaciones que llevarán a la formación integral.
Estos círculos serán rápidamente aprehendidos por el párvulo, puesto que
tienen como centro no un juicio sino una idea.
3º.– Que puede llenar su objetivo en menos tiempo del empleado actualmente
y con un buen número de niños, tal vez con cuarenta, y pueden
ponerlo en práctica los actuales maestros sin más preparación que la que
el señor Ordóñez les está dando y sin la necesidad de un costoso material.
4º.– Que el director de instrucción pública, siempre atento a las actuales
orientaciones pedagógicas del mundo civilizado, ha obrado con el mayor
acierto a procurar, como actualmente procura, la divulgación entre los
maestros de las escuelas oficiales, del procedimiento de lectura del señor
Manuel Agustín Ordóñez, procedimiento que perfecciona al de Baquero y
lleva por fácil y sencilla ruta a las excelencias del método ideo-visual del
sabio profesor belga, doctor Ovidio Decroly9
.
3. MÉTODO NOVEDOSO Y MUY ORIGINAL PARA LA LECTURA DE LOS NIÑOS
Aprobado por la Junta Pedagógica del Ministerio de Educación Nacional, en
su sesión del 29 de abril de 1931.
La cartilla es buena, tanto por los conocimientos pedagógicos que revela
como por la metodología que desarrolla; su método es el de la enseñanza
activa; su uso podría ser muy provechoso en la enseñanza de la lectura
elemental (Luis Eduardo Méndez, secretario, 1931).
9. Resolución. Rectoría. Colegio José María Villegas, Buga, febrero 17 de 1927. Formación preescolar, básica
y media.
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La alegría de leer. Técnica original del educador Manuel Agustín Ordóñez Bolaños 131
Se trataba de enseñar las primeras letras a los niños, pero al hacerlo se les
estaba insinuando que siempre leer ocasionaría alegría, es decir sentido amable
y constructivo de la vida.
Los libros de la Alegría de Leer, en su aplicación pedagógica y didáctica,
cumplieron con un papel muy importante de enseñar a leer a miles de personas,
que aprovecharon este sistema de lectura desde 1931 hasta 1965. La serie de
los libros de lectura va del grado primero (I), segundo (II), tercero (III) hasta el
grado cuarto (IV).
Por otra parte, la Alegría de leer incorporaba contenidos que, aunque convencionales
y alejados de todo partidismo, reflejaban una nueva visión de la escuela
y del país. Mientras su exaltación de la religión y los valores familiares la hacían
aceptable para los conservadores, la defensa de la tolerancia y la igualdad moral
y legal de todos los ciudadanos la acercaba a algunos temas del liberalismo*.
Libro segundo Alegría de leer. Buenos Aires: Peuser, 1938.
* Basar sus pensamientos más en el tradicionalismo que en la experiencia. Pensaban que era más fiable
fiarse de lo que ya había antes que de las nuevas tendencias. Temían que les fuera perjudicial.
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132 José Oliden Muñoz Bravo
El Libro de lectura, grado primero (I) contiene el silabeo, con pocas letras.
Algunas de las frases más exitosas han pasado a la memoria de todos los colombianos:
Elena tapa la tina, el enano bebe. En otros casos, las soluciones son
más arbitrarias y peregrinas, aunque siempre atractivas: Yo soy el rey y amo la
ley, Olano une la lona, Boto el lulo a la tina; Polita, no bote el apio ni el poleo; El
pato no tiene pelo. Y quizás hoy nos suene improbable la información de que “El
general tiene poca gente, pero escogida, generosa y de buen genio”, y produzca
sentimientos mezclados el dato de que “Otilia no tiene vacuna ni coca”.
En el Libro de lectura, grado segundo (II), cuando los estudiantes leen con
fluidez, es signo de que comprenden lo que están leyendo porque es necesario
entender el significado de un pasaje para leerlo con expresión. La fluidez también
contribuye a la comprensión, porque cuando los lectores son capaces de
descifrar las palabras con exactitud y en forma automática, pueden concentrar
su atención en construir el significado del texto, en lugar de tener que descifrar
cada palabra.
El texto les muestra a los niños la necesidad de conocimiento, pero con
lecturas que hacen ver a la escuela como redentora, como fuente única de conocimiento
y de alimento, no sólo intelectual, sino también espiritual. El análisis
muestra, además, que esta cartilla se pensaba más que para lo colectivo, para lo
elitista; que mostraba como opuestos la vida en el campo y el hecho de poseer
inteligencia y cultura; que presentaba, con versiones contradictorias, la imagen
de la ciencia, puesto que mezclaba leyes físicas con leyes divinas y animismo*.
La cartilla Alegría de Leer trajo a Colombia la Escuela Activa; lo hizo de forma
tergiversada, para ajustarse a los requerimientos católicos sobre la educación.
Una escuela activa se caracteriza por que los maestros son acompañantes de
los niños en su proceso de aprendizaje, respetando su ritmo e intereses, por lo
tanto una educación activa propicia en cada niño el desarrollo de sus capacidades
personales al máximo, para entregarle a la sociedad y aportar lo valioso de su
individualidad, para transformarla. La Escuela Activa es la escuela de la acción,
del trabajo de los alumnos guiados por el maestro. Ellos investigan y procesan
la información, se responsabilizan conjuntamente en el proceso enseñanza -
aprendizaje. En la Escuela Activa, sus aulas son alegres, dinámicas y bulliciosas,
como consecuencia del trabajo creativo y productivo, en el que los alumnos
tienen tanta participación como el maestro.
El Libro de lectura, grado tercero (III) contiene lecturas variadas (El primer
día de escuela, La vuelta a la escuela, Una niña estudiosa, El racimo de uvas, El
* El animismo es la doctrina que defiende que todos los objetos en el mundo poseen un ser interno o
psicológico. En Internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Animismo. Fecha de consulta: 20 de marzo 2013.
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beso de una madre, Otro día de clase, El vino, Las naranjas, Los puntos cardinales,
Caperucita roja, Los meses del año, La voz de los animales, Seamos compasivos
con los animales, La lluvia, Himno al árbol). En la parte dos, Civismo (sociedad,
el tribunal escolar, la autoridad, derechos y deberes, la familia y el Estado, la patria,
el gobierno y las elecciones escolares). En la parte tres, Historia (Cristóbal
Colón, El día de la patria, El general Nariño, A Bolívar, El general Santander, Culto
a la bandera patria, El corneta colombiano, de patriotismo sublime). En la parte
cuatro, la Urbanidad (En la calle, en la escuela, en la Iglesia, preparando la mesa,
en la mesa). En la parte cinco, la Higiene (la nena enferma, la salud, del aseo, las
manos, los vestidos, la dentadura, los microbios, A los niños colombianos) y en
la parte seis, el cuaderno de deberes y el vocabulario o léxico.
La Cartilla del grado (IV) contiene, en la parte uno, reglas para la lectura en
voz alta (con las lecturas La Escuela, la Limosna, El molinero, su hijo y el borrico,
El vestido de los pájaros, El Colibrí, El necio y el sabio, El cóndor de los Andes,
La ninfa eco, El pavo real y el ruiseñor). El autor señalaba:
La misma naturaleza del niño nos ha servido de guía en esta graduación, y
a medida que se va ensanchando su entendimiento, y según se desarrollan
en la escuela sus facultades intelectuales, así se va dilatando el horizonte
literario de nuestra obra10.
Esta cartilla contiene cuentos, historietas, poesía y versos que hacen que el
niño sienta que la vida es hermosa, que el mundo ha sido hecho para bien, ideas
y sentimientos que despiertan los más nobles estímulos y que han de influir en
su futura conducta, lo orienta hacia fines más nobles y valiosos, de todo lo cual
podrá valerse el maestro bien inspirado, haciendo derivar fructíferas enseñanzas
y normas de conducta cívica y moral de casi todas las lecturas, mediante el
comentario vivo y adecuado de su texto.
El Libro de lectura conserva siempre íntegros los textos originales de los
autores. En cuanto a gran parte de las composiciones que en él se incluyen, hace
referencia a que la cartilla toma muchos trabajos de cuentos, fábulas, lecturas,
tomadas de manera original y plasmada allí.
Para leer bien, no basta leer corrientemente pronunciando las letras, sílabas
y palabras con facilidad y corrección, y notando los signos que se emplean
para puntuar; se requiere, además, dar sentido o expresión a lo que se lee;
esto es: que la voz, en sus varias intensidades, entonaciones y movimientos,
10. QUINTANA R., Evangelista. Alegría de leer. Libros de lectura. Números I, II, III y IV. París: 1928. Aprobado
por la Junta del Ministerio de Educación Nacional, sesión del 29 de abril de 1931.
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se conforme a las ideas y sentimiento expresados en lo escrito; pues solo así
se podrán apreciar debidamente el pensamiento y la intensión del autor”11.
También se observa el texto lleno de ilustraciones de elementos de diversa
índole, con los que los niños fácilmente pueden encontrarse en su cotidianidad:
camas, jarras, puertas, frutas, muñecas, animales e, incluso, partes del cuerpo
humano y animal (alas, uñas, dedos), todo lo cual se emplea en el marco del mé-
todo de enseñanza Ideo-visual de Decroly para ilustrar la palabra o combinación
que se está enseñando en la página correspondiente, tal como lo indica el autor
en su apartado dirigido a los maestros12. Como se recordará, tales imágenes
constituyen el mayor número de ilustraciones que aparecen en la cartilla (47
de objetos o situaciones y 39 de animales).
11. ORDÓÑEZ, Manuel Agustín. Explicación sobre el adecuado manejo de la lectura y la escritura en la
Alegría de leer. 1932
12. QUINTANA, Evangelista, Op. cit., IV, 1938, p. 7.
“Diploma concedido a Evangelista Quintana, por sus obras didácticas La Alegría de Leer”*
Exposición de Buga, 1932
* A pesar de que Evangelista Quintana no era el autor, recibió reconocimientos por una obra que no era
de él.
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Por eso querido niño, ama la lectura, que ella te hará bueno y feliz; y lee
con interés y provecho este libro que te enseñara a conocer y a amar a Colombia,
objeto de nuestros más caros sentimientos y más puros afectos13.
4. EXPLICACIÓN DE SU ORIGINALIDAD
Con el artículo citado, el Doctor Vicente Pérez Silva ha hecho justicia al eminente
educador nariñense que logró, con sus páginas, crear un método novedoso,
pero la mayor desventura ocurrida en la vida de Manuel Agustín Ordóñez
fue el hurto cometido, por el señor Evangelista Quintana, del texto original y el
manuscrito de la obra de propiedad intelectual de Ordóñez, y que publicó con
el título de Alegría de Leer.
Acerca de este infausto acontecimiento, nada mejor que apelar al fiel e imprescindible
testimonio de su autor, quien, en forma precisa y detallada, hace
el relato que se transcribe a continuación y que forma parte de la Historia de
una publicación - Antecedentes sobre la publicación de la obra “El lector Nacional
Colombiano” del profesor Manuel Agustín Ordóñez14, incluida en dos tomos que
contienen valiosos documentos relacionados con la mencionada obra, copias de
las comunicaciones cruzadas con distinguidos funcionarios del Estado e importantes
personalidades del mundo intelectual y político, conceptos aparecidos en
diversos periódicos, etc. Dice así este contundente y patético documento:
En las vacaciones escolares del mes de diciembre de 1926 el pedagogo señor
Abraham Zúñiga P., hijo de la ciudad de Popayán, me puso en limpio con su
gallarda letra dos cuadernos o libros de lectura elemental para destinarlos a
la enseñanza de la niñez en esa disciplina, apuntes y cuadernos que conoció
y alabó el insigne sabio y profesor doctor Decroly cuando vino al Gimnasio
Moderno de Bogotá, en el mes de septiembre de 1925, cuyo concepto por
demás honroso para mí se puede ver en mi diploma de maestro de escuela.
Hechos esos trabajos, viajaba yo en ferrocarril de Popayán a la ciudad de
Cali, en las vacaciones ya aludidas, mirando con interés y con deleite para
mí, dichos cuadernos, cuando – un poco delante de la estación Morales –
sentí que me pusieron las manos sobre mis hombros y volviendo yo a mirar
hacia atrás vi que quien me llamaba la atención era el señor Evangelista
Quintana, quien al momento me dijo: “Que lleva en sus manos?”. “Estos
cuadernos”, le contesté. “Haber, muéstremelos”. Se me hizo caso muy duro
darle una respuesta negativa y se los pasé. Este señor Quintana los ojeó y
estudió detenida y ávidamente por largas horas desde ese instante, hasta
la estación La Viga, muy cerca de la ciudad de Cali. Al devolvérmelos me
dijo: “Yo le voy a ayudar a Ud., aprovechando mi amistad con el director de
13. QUINTANA, Evangelista, Op. cit., Grado primero, 1930.
14. ORDOÑEZ, Manuel Agustín. El Lector Nacional Colombiano. Bogotá: 1954, p. 34.
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Educación y con mis demás amigos, para que Ud. pueda mejor cumplir con
su deseo de publicar sus obras, que considero muy importantes”.
Como este señor había sido inspector Escolar en el departamento del Valle,
yo tuve la calidez de depositar mis obras en la Dirección de Educación
Pública –acompañadas de un memorial– para que se hiciera el registro
de la propiedad literaria en el segundo semestre del año 1927, y como
mis funciones de maestro ambulante, por dos años, en el departamento
del Valle para enseñar a los maestros de escuela mi método de enseñar a
leer, terminaban en el mes de noviembre de este aludido año, en el mes de
diciembre siguiente me fui para Popayán, en donde serviría nuevamente
como maestro de escuela, en la Escuela Número Segundo de Niños de esa
ciudad por el resto del periodo escolar del año veintiocho.
En un día de ese año me vi con el señor Quintana en la Esquina del Reloj
de la ciudad de Popayán, y le dije: “Ponga Ud. un pequeño capital y yo
pongo mis obras para que las publiquemos y las explotemos a medias”, Y
me contestó Quintana: “Yo no dispongo de recursos, pero un hermano mío
tiene unos dos mil pesos, y lo voy a interesar para ver si entramos en el
negocio”. Y después de esto me fui para La Cruz, departamento de Nariño,
en donde serví la Inspección Escolar, y cuando en el mes de junio de 1931
regrese a Popayán, mi amigo el señor Abraham Zúñiga P., apenas me vio me
dijo: “Evangelista Quintana ha publicado unos libros de lectura, que son la
misma cosa que los suyos”. Pero aquí viene el colmo del cinismo: en un día
del año 1932, se me presentó a la casa donde yo vivía con mi familia en la
ciudad de Popayán, el señor Antonio García, vitalicio Inspector Escolar en
esa provincia, para proponerme: “Evangelista Quintana me recomienda
que le diga a Ud. si quiere que su hija Isabel se traslade a su casa de Cali
para que les enseñe a leer a dos de sus hijas, que le paga cuarenta pesos,
la alimentación y la habitación en su misma casa”. Yo le contesté en el acto:
“Soy sumamente pobre, Ud. lo sabe muy bien, pero ¿cree Ud. que yo pueda
mandar a mi hija para que le complemente la obra, enseñándole prácticamente
mi método? Eso no lo haría yo aunque me pague todas sus riquezas.
Cabe anotar que el registro de mi propiedad literaria no lo hizo la Dirección
de Educación del Valle en más de dos años que mis obras permanecieron
en ese despacho, a donde sin duda tenía acceso franco el ex – inspector
Quintana, y hubo necesidad de que mi recomendado, el doctor Leandro
Medina, acudiera al Ministerio de Educación para que fueran remitidas
dichas obras a Bogotá.
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Y concluye el infortunado maestro con esta imprecación:
Qué terrible será cuando la conciencia le grite a Quintana, si no le está
gritando ya: “Día llegará en que haya de venir el impartidor de los dones
perfectos, el justo, para impartirle su justicia”15. Bogotá 10 de septiembre
de 1947.
Quede en esta forma el recuerdo de un cruceño raizal y de un eminente educador
que, a lo largo de su vida, se distinguió por su clara y vasta inteligencia; por
la verticalidad de su carácter y porque fue el creador de un método novedoso y
muy original para la lectura de los niños.
El trabajo del doctor Vicente Pérez Silva le devuelve el sitial merecido a don
Manuel Agustín Ordóñez y enriquece la memoria a los cruceños y nariñenses
con una figura y una obra de honda huella en el desarrollo cultural del país.
La concepción de la obra comentada fue tan rica e imaginativa que su solo
título es un mensaje trascendental. La Alegría de leer simboliza, describe, define
un universo y una forma de vivir, de ser del hombre. Leer es, ciertamente, una
alegría y, como alegría, un acto existencial trascendente y de amable realización.
Se trata de enseñar las primeras letras a los niños, pero al hacerlo se les estaba
insinuando que siempre leer ocasionaría alegría, es decir sentido amable y
constructivo de la vida.
De esas dimensiones eran las proyecciones de nuestros hombres del pasado,
por eso sentimos complacencia cuando se convoca nuestra atención sobre ellos
y sus protagonismos, así hayan permanecido en la sombra, como es el caso comentado
de Don Manuel Agustín Ordóñez, hijo prestante de La Cruz, crisol de
muchos valores humanos de Nariño y de Colombia.
El método desarrollado por el maestro Ordóñez estaba a la altura de los
grandes desarrollos pedagógicos que revolucionaron la educación en el mundo
entero, al punto que: “Concuerda ella con los preceptos de los grandes genios de
la instrucción primaria: con Pestalozzi, que sólo enseña a aprender; con María
Montessori, que enseña jugando con el niño; con Decroly, que concentra en una
las nociones fácilmente convergentes”16.
En esta forma, al propio tiempo que se ha revelado quien es el verdadero
autor de la Alegría de Leer, se ha hecho justiciera memoria de un eminente educador
que a lo largo de su vida se distinguió por su creatividad e inteligencia;
fue el afortunado creador de un método novedoso y muy original para la lectura
de los niños.
15. ENRIQUEZ SANSÓN, Jaime. Por la alegría de leer. En: Diario del Sur. Pasto (domingo 23 de mayo de
1999); p. 9.
16. MONTESSORI, María. La educación para el desarrollo humano. México: Editorial Diana, 1967.
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CONCLUSIONES
El verdadero autor de la Alegría de Leer es el maestro Manuel Agustín
Ordóñez, un eminente educador cruceño que, a lo largo de su vida, se distinguió
por su clara y vasta inteligencia; por el tesoro de sus refinadas virtudes, por la
verticalidad de su carácter y porque, como ya se ha dicho, fue el afortunado
creador de un método novedoso y muy original para la lectura de los niños.
El método ecléctico de lectura basado en la comprensión integral de la frase,
la novedad pedagógica, así como las amplias y coloridas ilustraciones, el lenguaje
muy correcto y cuidadoso, muestran el interés por despertar a los alumnos para
el aprecio de la literatura y, en general, los rasgos de una “escuela activa”, que
buscaba el apoyo decidido del maestro.
El método creado por el maestro Manuel Agustín Ordóñez rompe con los
esquemas tradicionales de enseñar a leer y escribir mediante sonideo y pone
en práctica el procedimiento de las palabras normales, que se leen en su solo
tiempo, para mostrar con ello que los niños podían hacerlo más rápido y que su
enseñanza daba resultados más benéficos y de mejor aprendizaje.
Para satisfacción y orgullo de todos los cruceños y para ejemplo de las nuevas
generaciones, particularmente para los maestros de la enseñanza primaria, Don
Manuel Agustín Ordóñez fue un espíritu encendido en el más vivo patriotismo;
un maestro por excelencia que, merced a sus estudios pedagógicos y a su ilustración,
brilló con la luz propia en el mundo de la educación.
Es cierto que Manuel Agustín Ordóñez fue un hombre que padeció la más
tremenda desventura con el fruto de su creatividad, pero su nombre ha pasado
a la posteridad con la aureola de los hombres ilustres y la vocación de maestro
que llevó por muchas regiones del país, mostrando siempre la entrega a los
demás, como todo buen educador lo hace para beneficio de los niños y jóvenes.
Como homenaje a los maestros de Nariño y Colombia, se resalta ese bagaje
cultural y literario que Manuel Agustín Ordóñez difundió en muchas regiones,
con el sano convencimiento de formar y educar a la niñez, para que pueda
comprometerse con el desarrollo del país y la unificación de una educación que
promueva nuevos desafíos en bien de la formación intelectual.
Es noble, también, enaltecer la labor histórica-investigativa del historiador
Vicente Pérez Silva, quien, con su interés y deseo mostró toda una verdad oculta,
que empañaba el buen nombre y trabajo constante del maestro Manuel Agustín
Ordóñez, quien a lo largo de su vida mostró dedicación a la formación de la niñez,
construyendo un método de lectura de gran impacto a nivel nacional, favoreciendo
a muchas generaciones de estudiantes, que aprendieron a leer.
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La alegría de leer. Técnica original del educador Manuel Agustín Ordóñez Bolaños 139
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LOZANO Y LOZANO, Juan (Ibagué, 1902-Bogotá, 1979). Escritor colombiano. Es autor de Ensayos críticos
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MONTESSORI, María. La educación para el desarrollo humano. México: Editorial Diana, 1967.
________________________ . El problema de la educación de las nuevas generaciones desde el punto de vista
internacional. En: Revista de Educación. Pasto No. 8, 9 y 10, (1934).
NIETO CABALLERO, Agustín. La escuela y la vida. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura, 1979.
ORDÓÑEZ, Manuel Agustín. El Lector Nacional Colombiano. Bogotá, 1925.
PÉREZ SILVA, Vicente. Ventura y desventura de un educador. Bogotá: Ediciones Amigo Sol. Corporación La
Cruz del Mayo, 2001.
Rectoría. Colegio “José María Villegas”, Buga, febrero 17 de 1927. Formación preescolar, básica y media.

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